Los glucocorticoides no son tan efectivos como la fisioterapia para el dolor de la artrosis

Una reciente investigación concluye que los pacientes que han recibido fisioterapia frente a las inyecciones de glucocorticoides han conseguido reducir el dolor y mejorar la funcionalidad física.

Según los hallazgos revelados por un reciente estudio, la fisioterapia aplicada a pacientes con artrosis de rodilla consigue una mayor reducción del dolor y de la discapacidad funcional que los tratamientos basados en inyecciones de glucorticoides intraarticulares.

Los glucocorticoides son hormonas pertenecientes a la familia de los corticosteroides que participan en la regulación del metabolismo de carbohidratos favoreciendo la gluconeogénesis y la glucogenólisis; poseen además actividad inmunosupresora.

El estudio, se encuentra liderado por Gail Deyle, miembro de la Army-Baylor University Doctoral Fellowship. Este ha contado con una muestra de 156 pacientes con una edad promedio de 56 años. Estos padecían artrosis en una o ambas rodillas y fueron sometidos de forma aleatoria en una proporción de 1: 1 para recibir un tratamiento basado en fisioterapia o una inyección de glucocorticoides. Cabe señalar que la severidad del dolor y el nivel de discapacidad eran similares en los pacientes de ambos grupos.

Los pacientes integrados en el grupo cuyo tratamiento se basaba en la fisioterapia recibieron instrucciones sobre los ejercicios, movimientos articulares y los criterios sobre los que se fundamentarían estos en términos de dosificación y progresión de la intensidad. A los sujetos se les administró una media de ocho sesiones de fisioterapia durante un periodo de entre cuatro y seis semanas. Estos contaban con la opción de acudir a entre una y tres sesiones adicionales en el momento de las reevaluaciones, fijadas cuatro y nueve meses después de la finalización del tratamiento.

Por otro lado, un reumatólogo fue el encargado de suministrar las inyecciones intraarticulares a los pacientes incluidos en el grupo de los glucocorticoides. Estos recibieron una inyección en una o ambas rodillas (en función de la presencia o no de artrosis) de 1 ml de acetónido de triamcinolona y 7 ml de lidocaína al 1%. Antes de tomar la decisión de administrar la referida combinación el grupo de investigadores debatió sobre si era necesaria la administración de inyecciones adicionales. Se determinó que los pacientes podían recibir una media de tres inyecciones anuales en un año.

El análisis de los resultados del estudio se ha efectuado tomando como referencia el Índice de Artrosis de las Universidades McMaster de Western Ontario (WOMAC, por sus siglas en inglés), que establece una puntuación que va de cero a 240, siendo los resultados más altos los que se atribuyen a pacientes con dolor severo, discapacidad funcional y rigidez elevada.

De acuerdo a esto las puntuaciones obtenidas por los dos grupos de pacientes al inicio del estudio fueron de 108.8 +/- 47,1 en aquellos a los que les fue administrada la inyección y de 107.1 +/- 42.4 en el grupo que recibió fisioterapia.

Tras un año de aplicación de ambos tratamientos, las puntuaciones medias fueron de 55.8 +/- 53.8 para el grupo al que se le administraron los glucocorticoides; y de 37 +/- 30.7 en los que recibieron un tratamiento basado en la fisioterapia.

De este modo los investigadores concluyeron que la fisioterapia como tratamiento en pacientes con artrosis de rodilla reporta una mejoraría en la puntuación relativa al dolor y funcionalidad física, frente a las inyecciones de glucocorticoides.

El estudio “Physical Therapy versus Glucocorticoid Injection for Osteoarthritis of the Knee”, fue publicado en New England Journal of Medicine

Tendinopatía del supraespinoso, ¿qué se puede hacer en casa?

Tejido tendinoso:

Los tendones son bandas fibrosas de tejido conectivo, ricas en colágeno, cuya función es conectar los músculos con segmentos óseos y de esa forma, transmitir el movimiento producido por la contracción muscular. Son áreas donde se concentran grandes cargas que estresan el tendón. Aunque están formados por fibras de colágeno fuertes, se pueden estirar en exceso fácilmente o incluso desgarrar por sobreesfuerzo o sobreuso del tendón.

La clave de esta lesión la encontramos en el hecho de que los tendones están en continua destrucción/creación de tejido (tratando siempre de conseguir el equilibrio perfecto) y tienen una vascularización muy pobre, (pobre riego sanguíneo y, por lo tanto, pocas células reparadoras) lo que lleva a la lesión si se estresa el tendón más de la cuenta y no se le da tiempo para conseguir el correcto equilibrio destrucción/creación.

¿Qué es una tendinopatía?

La tendinopatía es el término aplicado a la combinación clínica de dolor y pérdida de función originada en un tendón.  Este proceso se cree asociado o producido por un cambio estructural del tendón, sin embargo, se sabe que el dolor es un procesamiento de nuestro cerebro ante estímulos concretos, con lo que esta modificación estructural no siempre da lugar a los síntomas antes descritos.

El dolor en la tendinopatía suele ser transitorio y generalmente asociado a la carga. Lo que puede indicar que es una señal de protección por la lesión del tejido, sin embargo, la gran facilidad de cronificación de esta patología y los recientes estudios que muestran que el ejercicio con cierta aparición de dolor, de modera intensidad no es perjudicial, hacen ver que la complejidad es mucho mayor que un simple daño en el tejido.

Posibles tratamientos:

Uno de los pilares fundamentales en la recuperación del tendón será planificar de forma adecuada una progresión de ejercicio terapéutico, individualizado y que tenga en cuenta las necesidades del paciente y las características del tendón afecto.

El ejercicio tiene que tener en cuenta la intensidad del dolor, pues, si éste es elevado se pueden comenzar con isometrías (contracción muscular que no modifica la longitud del músculo durante su ejecución) para dar una base de fuerza general y además aprovecharse de su baja carga sobre el tendón afecto y sus características analgésicas.

Tras ello potenciar la musculatura implicada, para posteriormente comenzar a aplicar cargas progresivas al tendón en cuestión, e influir en la reparación y regeneración del mismo. Para finalmente acabar con ejercicios en los que se aumenta la velocidad de ejecución y así trabajar el almacenamiento de energía en el tendón (si esto es pertinente).

Ejercicios para hacer en casa:

Como hemos comentado, podemos empezar por ejercicios de isometría, donde no habrá movimiento alguno, simplemente se llevará a cabo una contracción muscular. De esta manera, colocados con el hombro afecto contra la pared, entre el tronco y esta, haremos fuerza como si quisiésemos despegar el brazo del tronco (abducción). Al estar contra la pared no se creará ningún tipo de movimiento, realizando un ejercicio en isometría. Haremos 10 repeticiones y tras un breve descanso continuaremos con la siguiente serie. En total llevaremos a cabo 3 series.

Otro posible ejercicio sería en la misma posición, con el codo doblado en 90º e intentando llevar el puño hacia la pared, dejando el codo pegado al cuerpo y realizando así el gesto de rotación externa. Llevaremos a cabo 3 series de 10 repeticiones.

Isométricos para abducción de hombro - YouTube

 

Una vez hayamos terminado los ejercicios podemos hacer ejercicios de Codman, aumentando así el espacio subacromial. Para ello cogeremos un peso (una botella de agua, una pesa si tenemos en casa…) y lo cogeremos con la mano del hombro afecto. Nos apoyaremos en una mesa, una silla, la pared… con el brazo sano y tras inclinarnos ligeramente adelante, dejaremos caer el brazo hacia el suelo utilizando al pesa, relajándolo. Una vez colocado el brazo haremos círculos con la pesa, suavemente.

 

Ejercicios de Codman - Recuperación de lesión hombro

Fuentes:

  • https://www.mediespana.com/salud/diagnostico-tratamiento/tendinopatia/
  • https://www.irflasalle.es/que-son-las-tendinopatias/
  • https://lafisioterapia.net/tendinopatia-2

La Fisioterapia también se blinda al coronavirus

El coronavirus sigue ahí, pero sus secuelas, tanto por el contagio como por el confinamiento, han aumentado la demanda de Fisioterapia. Los profesionales han puesto en marcha un sinfín de protocolos para blindarse a la infección por COVID-19 sin mermar con ello la atención a sus pacientes.

En este contexto, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla – La Mancha (COFICAM), siguiendo las recomendaciones marcadas por el Consejo General de Colegios Fisioterapeutas de España (CGCFE), la Asociación Española de Fisioterapeutas (AEF) y la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Fisioterapia (CNNDFF), quiere poner en conocimiento de la población castellano-manchega que los tratamientos fisioterápicos se están dispensando con plenas garantías de seguridad, ya sean en clínicas privadas e incluso en domicilios o en la sanidad pública.

Actualmente, hay protocolos que dejan claro cómo debe ser el día a día en una consulta o en la visita domiciliaria del fisioterapeuta, y “no hay duda que desde que se reanudara la actividad asistencial programada los fisioterapeutas han adoptado las medidas necesarias para trabajar con las mejores garantías de protección para los pacientes y el equipo humano de las clínicas”, afirman desde COFICAM.

Medidas adoptadas por los fisioterapeutas:

  • Realización de teleconsulta o triaje previo antes de que acuda el paciente al centro para averiguar los detalles necesarios de la patología por la que consulta, así como los detalles pertinentes relacionados con un posible contacto con la COVID-19.
  • Información de las normas y requerimientos que la persona deberá cumplir cuando deba acudir presencialmente a la clínica.
  • Separación de 10 minutos entre las sesiones de tratamiento para evitar cruzarse con otras personas y asegurarse de aplicar al 100% el protocolo de desinfección.
  • Medición de temperatura de cada paciente y trabajador al entrar en el recinto.
  • Desinfección de todos y cada uno de los pomos de las puertas. Desde la entrada hasta cabinas y baños entre paciente y paciente.
  • Gel hidroalcohólico en todas las salas, recepción y baños.
  • Sabanilla desechable y toalla personal con cada paciente.
  • Desinfección de camilla, agujero facial, equipos de electroterapia, y perchero después de cada tratamiento.
  • Uso obligatorio de mascarilla por parte del personal y de los pacientes.
  • Preferencia de pago con tarjeta frente a efectivo.

Para los pacientes se recomienda:

  • Acudir a la clínica sin acompañante (exceptuando menores o personas con movilidad reducida).
  • Llegar a la hora de la cita (no mucho antes para evitar esperas innecesarias)
  • Quitarse pulseras, collares o pendientes.
  • En el caso de cruzarse con otro paciente en la clínica, debe mantener una distancia de al menos un metro y medio.

Aumento de la Fisioterapia a domicilio 

Muchas personas han necesitado cuidados debido al teletrabajo. Lumbalgias, contracturas y dolores en el cuello son las dolencias más comunes que ha dejado el teletrabajo en estos meses. Además, las secuelas motoras, respiratorias y neurológicas provocadas por el COVID-19 también son motivo para acudir al fisioterapeuta. Debido a ello, los profesionales han visto como ha aumentado la demanda de los tratamientos fisioterápicos a domicilio.

Igualmente, los tratamientos se han visto espaciados en el tiempo, con el fin de garantizar las medidas de protección y poder prestar una atención de calidad para el usuario y con seguridad para el propio fisioterapeuta.

Fuente: Diario Sanitario

DIATERMIA FISIOTERAPIA PIÑAR DE JUANA

En Fisioterapia Piñar de Juana hemos probado la máquina de Diatermia Fisiowarm Easy de la casa Helios y estamos muy contentos con los resultados obtenidos. Las personas que la han probado nos han transmitido también su satisfacción.

DIATERMIA FISIOTERAPIA PIÑAR DE JUANA

Desde Fisioterapia Piñar de Juana nos complace deciros que hemos comprado una máquina de diatermia.

Dentro de las técnicas de electroterapia avanzada, la diatermia es un tratamiento que acumula un bagaje de eficacia contrastada. Se trata de una terapia basada en el uso de corrientes eléctricas de alta frecuencia, con lo que se consigue estimular los tejidos en zonas muy profundas que son muy difíciles de activar. De esta forma, con la diatermia se consiguen avances notables frente a patologías o lesiones como los esguinces, las roturas fibrilares o las contracturas.

La diatermia es una técnica con una larga trayectoria de más de 30 años, que se basa en la producción de ondas de alta frecuencia que producen un aumento de temperatura en la zona lesionada. La eficacia de la diatermia explica que siga siendo aplicada con frecuencia por los fisioterapeutas.

La diatermia está indicada para esguinces de tobillo, tendinopatías, rotura de fibras, contusiones, contracturas, fracturas (como la fractura de peroné), sobrecargas o edemas, pues permite acelerar el metabolismo y la absorción del edema. Esto reduce notablemente el tiempo de recuperación.

Modalidades de diatermia

Cuando se habla de diatermia, hay que partir de la distinción entre las dos modalidades de aplicación:

  • La diatermia capacitiva se utiliza para los tejidos más superficiales. Como explica Quintero, el modo capacitivo suele utilizarse para trabajar la recuperación muscular.
  • La diatermia resistiva permite trabajar tendón, hueso y ligamentos. Es decir, «todo lo que tenga menos capacidad hídrica que el músculo».

Antes de la aparición de esta terapia avanzada, se utilizaban microondas o infrarrojos. Sin embargo, con estas técnicas el campo de actuación se disipaba, o las ondas penetraban muy poco, con lo que el efecto sobre los tejidos dañados era menor.

¿Qué efectos tiene la diatermia?

La diatermia consigue acelerar los mecanismos naturales de reparación de los tejidos lesionados. El mecanismo es el siguiente: la aplicación de calor focalizado en tejidos profundos, produce unos efectos bioquímicos de mejora de la permeabilidad de la membrana celular, así como un incremento de los intercambios iónicos, y un aumento de la microcirculación con una mayor vasodilatación. Esto produce, finalmente, la mejora de la reabsorción venosa y linfática.

La transferencia de corriente de alta frecuencia a los tejidos produce varios efectos:

  • Eleva la temperatura de esos tejidos, en ocasiones a niveles muy profundos a los que no es posible llegar con otras técnicas.
  • Se produce una elevación del umbral del dolor como efecto necesario de ese aumento de la temperatura.
  • Tiene un efecto vasodilatador, de modo que el aumento del flujo sanguíneo facilita el drenaje de edemas.
  • Se produce también un efecto antiinflamatorio, resultado directo del efecto vasodilatador.

Con la diatermia se penetra en el tejido, y se concentra o expande. Y no sólo eso: permite trabajar de forma dinámica, estar haciendo una aplicación y trabajando a la vez un movimiento específico que me interese. Al cabo, se produce una reducción del dolor, la mejora de la movilidad, la regeneración de los tejidos más rápidamente, se acelera la cicatrización y se reduce la fibrosis.

¿La diatermia duele?

Además, esta técnica tiene la ventaja de ser totalmente indolora y no estar contraindicada excepto para casos muy concretos. El paciente tiene una sensación térmica de calor, siempre dentro de la zona de confort. Una sensación de calor que puede estar en torno a un 7 sobre diez. Pero el efecto se produce a nivel profundo, aumentando el metabolismo y acelerando por tanto la recuperación. El tratamiento con diatermia ejerce un efecto antiinflamatorio y analgésico que permite al especialista trabajar con otras técnicas.

Suele aplicarse en sesiones de 15 a 30 minutos. Si hay alguna herida, son contraindicaciones relativas y básicas. Solo hay que tener precaución en pacientes con material de implante como marcapasos o placas en fracturas, pero solo es problemático si la diatermia se aplica en la zona del implante.

Eso sí, la diatermia debe aplicarse siempre por el especialista, en este caso el fisioterapeuta, y en combinación con las técnicas que ese especialista estime oportunas. Se trata de que los profesionales mejor formados tengan a su disposición el equipamiento que incorpora la tecnología más eficaz, para ofrecer al paciente un tratamiento similar al de la medicina y la fisioterapia deportiva de las que disponen los clubes de élite.

 

Fuente: Saludeporte por grupo Belman. Néstor Cenizo

Fisioterapeutas destacan la importancia del ejercicio terapéutico tras el confinamiento

Según datos de ConArtritis, el 50% de las personas con artritis han necesitado información sobre las medidas a tomar durante la pandemia y el 52% admite un aumento de los dolores articulares en el confinamiento.

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (Cpfcm), a través de su Comisión de Ejercicio Terapéutico, ha advertido este lunes de los efectos de la inactividad por el confinamiento en las personas con artritis y ha destacado la importancia del ejercicio terapéutico programado para revertir sus consecuencias.

Así lo ha manifestado el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (Cpfcm), coincidiendo con la campaña de la Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis) que, bajo el nombre ‘Artritis en la COVID-19’, pretende ofrecer información y ayuda a las personas con artritis que han visto mermadas sus capacidades con motivo de la pandemia.

De esta forma, los fisioterapeutas consideran que el ejercicio terapéutico programado es la mejor herramienta para resolver los posibles problemas de pérdida de fuerza muscular o deterioro del equilibrio que los pacientes con artritis han visto agravados durante el confinamiento.

Y es que, tal y como indica el portavoz de la Comisión de Ejercicio Terapéutico del CPFCM, José Antonio Martín Urrialde, “según los datos que nos ofrece ConArtritis, más del 70% de los enfermos artríticos han sufrido disminución de la fuerza muscular y un deterioro del equilibrio y la seguridad en la marcha y la deambulación durante la pandemia, por lo que la fisioterapia será un aliado fundamental para minimizar estas consecuencias”.

En concreto, los fisioterapeutas destacan que el ejercicio terapéutico programado podrá mejorar la capacidad cardiovascular a través de actividades continuas e indoloras como caminar, bailar, nadar o hacer bicicleta entre 30 y 60 minutos por lo menos tres días a la semana, llegando al 70% de la frecuencia cardiaca máxima.

Además, Urrialde incide en que realizar ejercicios con pesos, bandas elásticas o equipos mecánicos, “siempre con prescripción del fisioterapeuta, podrá contribuir al aumento de la fuerza y la masa muscular de los grupos articulares más importantes de piernas y brazos si se realiza con intensidad moderada entre dos y tres veces por semana.”

Los programas de estiramientos musculares activos y progresivos realizados de forma diaria para mejorar la flexibilidad articular, así como la aplicación de programas de propiocepción que mejoren el equilibrio y la estabilidad, son otras de las herramientas con las que cuenta la fisioterapia para minimizar las consecuencias que la inactividad por el confinamiento ha podido tener en este tipo de pacientes.

Y es que, según una encuesta ofrecida por ConArtritis, el 50% de los participantes afirman haber necesitado información precisa sobre las medidas a tomar durante la pandemia y hasta el 53,2% consideran que el confinamiento aumentó sus dolores articulares.

Desde la Institución colegial señalan que estos elementos junto a una adecuada supervisión terapéutica, pueden ayudar a superar los efectos provocados por el confinamiento, devolviendo al paciente el estado funcional que le permita el desarrollo normalizado de sus actividades diarias.

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (Cpfcm), a través de su Comisión de Ejercicio Terapéutico, se suma a la campaña #Arenlacovid.

Fuente: ConSalud

Aumenta el número de citas en las consultas de fisioterapia: ¿Cómo evitar lesiones en la desescalada del coronavirus?

El confinamiento decretado por la crisis del coronavirus está pasando factura en los músculos de nuestro cuerpo, por lo que han aumentado de forma significativa las citas en consultas de fisioterapia.

Durante la desescalada del coronavirus se ha producido un aumento de lesiones musculares como consecuencia del confinamiento, lo que ha elevado el número de visitas a consultas de fisioterapia.

En el caso de los deportistas, estas pequeñas lesiones musculares se deben a la intermitencia de la actividad deportiva, es decir, comenzar a hacer deporte a nivel alto después de más de dos meses sin hacer ejercicio durante el confinamiento. Por ello, los expertos recomiendan que al igual que la propia desescalada, este regreso a la actividad deportiva se lleve a cabo de forma progresiva.

Así lo están haciendo los deportistas de élite. Ayer se conoció que LaLiga volverá a partir del próximo 8 de junio, y algunos futbolistas han sufrido leves lesiones tras el confinamiento por la crisis del coronavirus.
También es importante la postura del cuerpo a la hora de realizar cualquier actividad. Esto último también se aplica al teletrabajo. Las consultas de pacientes con molestias o dolores de espalda por trabajar en mala postura durante el confinamiento se han disparado en estos últimos días.

Otra de las tendencias y los hábitos que nos ha dejado esta crisis del coronavirus es la relajación a la hora de conducir, que además de mandarnos al fisioterapeuta, pueden favorecer cualquier despiste, muy peligroso cuando se trata de la carretera.

Fuente: Antena 3

Pautas para aliviar el dolor de rodillas

El de rodillas es uno de los dolores más frecuentes y la artrosis está detrás en buena parte de los casos. “Sin duda, en gente mayor lo más habitual es la artrosis”, confirma Francesc Moreno, coordinador del Grupo de Reumatología de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (Camfic). En cambio, en los más jóvenes predominan las lesiones traumáticas.
Ricardo Blanco, fisioterapeuta y director del Máster en Biomecánica y Fisioterapia Deportiva de la Escuela Universitaria de Fisioterapia San Juan de Dios-Comillas, resalta que la artrosis “no solo afecta a las personas mayores”, ya que no se debe únicamente al envejecimiento de la rodilla. También puede estar causada por un desgaste de los tejidos achacable, por ejemplo, a una mala práctica deportiva.
Ejercicio terapéutico y buen calzado
El fisioterapeuta apunta que lo primero que hay que hacer ante un dolor de rodilla persistente es “acudir al médico para que determine el grado de degeneración”.
A continuación, una vez descartada la existencia de patologías que requieran una atención urgente o tratamiento específico, la recomendación prioritaria será la práctica de “ejercicio terapéutico supervisado por un fisioterapeuta y, en ocasiones, un buen calzado”. Al fin y al cabo, “la rodilla es una articulación de carga y, si el pie apoya mal, las cargas de la rodilla no estarán bien repartidas”.
A este respecto, el representante de la Camfic apunta que el calzado deberá ser “cómodo, ajustado, con un poco de tacón y con suela bien amortiguada”.
Moreno coincide en la relevancia de la actividad física: “El ejercicio es el único factor que ha demostrado ralentizar la progresión de la artrosis de rodilla”. Señala que cualquier ejercicio puede ser beneficioso y “basta con unos 20 minutos diarios de caminata”. En todo caso, también considera beneficios la natación, ciclismo, correr, tenis…
Reposo relativo y frío
No obstante, en el momento en que el dolor aprieta conviene bajar un poco el ritmo. El médico de familia reconoce que la artrosis “empeora al iniciar el movimiento después de un tiempo de reposo, pero aún así el descanso de la articulación es el método más efectivo para aliviar el dolor”. Además, el uso de bastón o muleta puede contribuir a “disminuir la intensidad del dolor y mejorar la actividad general”.
Otra medida útil para paliar el dolor agudo es la aplicación de frío o calor. “Ambos son efectivos, pero durante un tiempo muy limitado”, indica Moreno.
Blanco aconseja el empleo de frío cuando la rodilla está inflamada después de una larga caminata por la montaña o tras un partido. Aconseja utilizar hielo, pero “nunca en contacto directo con la piel”. Se puede utilizar, por ejemplo, “una bolsa de guisantes congelados cubierta con un paño fino, que se aplicará de forma intermitente sobre la zona”.
Signos de alerta
Los expertos resumen los principales signos que alertan de problemas en las rodillas ante los que conviene consultar al médico:
  • Si eres de los que en el avión y en el cine siempre quieres pasillo porque no aguantas mucho tiempo en la misma posición.
  • Si sufres un dolor que empeora con el reposo.
  • Si la rodilla está muy hinchada.
  • Si el dolor no se puede controlar con los tratamientos habituales.
El sedentarismo, enemigo número uno
La actividad física habitual evita la progresión de la artrosis y mejora el dolor una vez establecida. “El ser humano está diseñado para ser caminante”, recuerda Blanco. Permanecer sentado durante muchas horas al día pasa factura a las rodillas, ya que, al estar “constantemente dobladas, los músculos están siempre acortados”.
El trabajo que desempeñan muchas personas les obliga permanecer sentadas durante largas horas. Blanco aconseja levantarse cada 20 minutos y “hacer unos estiramientos para interrumpir esa mala postura”.
Por supuesto, también recomienda la práctica de actividad física durante el tiempo libre. En ese sentido, señala que el deporte no tiene por qué ser de alta intensidad y una buena caminata puede constituir un ejercicio inmejorable.
La práctica de deportes de alta intensidad o de impacto también resulta beneficiosa, siempre y cuando se acompañe de un buen entrenamiento para evitar, entre otras cosas, el dolor de rodillas. El fisioterapeuta relata por qué son tan frecuentes los problemas de rodilla en deportes como el pádel: “Quien solo juega los fines de semana está trabajando continuamente los mismos músculos, lo que produce un desequilibrio. La gente no entiende que debe acompañarse de otro tipo de ejercicio que equilibre la musculatura; por ejemplo, acudiendo al gimnasio”.

¿Por qué tantas personas tienen tendinitis y cómo evitarlas?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada 100 personas sufre de dolor tendinitis. Debido a que el cuerpo humano tiene más de 4,000 tendones, y la tendinitis es la inflamación de algunos de ellos, es fácil entender por qué los números son tan altos.

Cada tendón, de pies a cabeza, puede sufrir tendinitis. Pero debido a la vida moderna, las áreas más afectadas son las muñecas y los antebrazos. Jugar repetidamente con su teléfono, escribir en el teclado de su computadora e incluso conducir son algunas de las causas principales del problema.

La tendinitis puede afectar a cualquiera. Pero las víctimas más grandes son aquellas que no fortalecen sus músculos, dejan de lado los estiramientos y adoptan una postura incorrecta durante todo el día.

Por qué El tendón es un cordón fibroso que tiene la función de unir el músculo al hueso. Si sufre un trauma diario (esos movimientos repetitivos de la vida cotidiana) y no tiene el apoyo de los músculos para resistir el paso, está sobrecargado: es esta sobrecarga la que causa inflamación.

La tendinitis generalmente comienza a manifestarse con dolor localizado, por ejemplo en el antebrazo y las muñecas. Poco a poco se irradia a la musculatura circundante. Una leve molestia en la muñeca puede llegar al cuello y convertirse en un fuerte dolor de cabeza por tensión.

Estos dolores empeoran con el movimiento y reducen la fuerza. En casos más severos y sin tratamiento, se vuelven persistentes y capaces de atrofiar la musculatura.

La tendinitis puede durar días, semanas, meses … eventualmente se convierte en una afección crónica que desencadenará procesos más graves, como compresión articular, hernia de disco, desgaste de la rodilla, etc.

Para mantenerse sano, el tendón necesita soporte mecánico, por así decirlo. La mejor manera de prevenir la tendinitis es realizar ejercicios diarios, como estiramiento y movilización guiados por un fisioterapeuta. La actividad física moderada, con derecho a fortalecer los músculos, también es un gran aliado.

Este conjunto de actitudes, posiblemente con el uso de drogas y un seguimiento más cercano por parte del fisioterapeuta, también ayuda a curar la tendinitis (y muchos otros trastornos ortopédicos) de manera más rápida y eficiente.

Fuente: noticiasrtv.com

El dolor cervical también está asociado al estrés

“Me duele la cervical” o “no aguanto el cuello”, suelen ser expresiones que se escuchan o se dicen en ocasiones o habitualmente, pero detrás de las frases se esconden sobrecargas musculares por malos hábitos, lesiones o estrés y puede abarcar desde un leve malestar hasta un dolor intenso que los expertos denominan cervicalgia.

“Cervicalgia” es un término que describe un dolor en la región cervical o una algia y según expresan los tratados de anatomía, la columna cervical comienza en la base del cráneo y son siete las vértebras que la componen además de ocho pares de nervios cervicales y su función es contener y proteger la médula espinal, soportar el cráneo y permitir los diversos movimientos de la cabeza.

El fisioterapista Andrés Coronado afirma que la mayoría de la población a lo largo de su vida ha sufrido de dolor de cuello, lo cual puede estar relacionado con la vida sedentaria ligada al aspecto laboral y sus implementos y al tiempo libre dedicado a actividades no dinámicas, durante largos periodos.

Igualmente, el especialista destacó que hay que diferenciar entre una cervicalgia aguda y una crónica, pues la primera es una contractura muscular (tortícolis) que desaparece con el trancurrir de los días, mientras que la segunda se caracteriza por el dolor constante que obliga a los afectados a consultar al médico.

Sobre las causas de la cervicalgia, Coronado mencionó que se encuentran las contracciones musculares, artrosis, hernias discales, síndrome del latigazo cervical asociado a caídas o accidentes de tránsito, enfermedades inflamatorias, envejecimiento poblacional, estilo de vida y estrés.

Con relación al síndrome del latigazo cervical, detalló que éste se produce cuando hay una fuerte sacudida producto generalmente de un accidente de tránsito; en consecuencia, el cuello de la persona queda expuesto a hiperextensión extrema, es decir sus estructuras se estiran a su máximo nivel, produciendo consecuencias en las estructuras cervicales.

A manera de aclaratoria, el especialista precisó que generalmente los síntomas de la cervicalgia no aparecen de inmediato, pero cuando se presentan se asocian con dificultad para mover el área afectada y dolor, que en ciertas ocasiones, se extiende hacia los hombros, pecho, espalda y brazos, lo cual puede presentarse con mareos, sensación de escuchar zumbidos y visión borrosa.

Acotó que el tratamiento consiste en reposo, analgésicos y uso de collarín para inmovilizar la zona. También la fisioterapia es altamente recomendada para disminuir el dolor, la contractura muscular, a fin de recuperar la movilidad, con la utilización de diversos medios como: electroterapia, ultrasonidos, magnetoterapia, masajes, entre otros.

A su juicio, el estrés merece un punto aparte debido a que la tensión del día a día, las preocupaciones, los conflictos en el trabajo, los problemas familiares pueden pasar factura en forma de dolor, lo cual limita las actividades de cualquier persona.

El peso del estrés

El estrés es un inquilino indeseado de la vida diaria que, en opinión del internista Jacobo Plaz, se constituye en un respuesta que si no se controla, puede llegar a límites extremos y un ejemplo es cuando el cuello va aumentando su tensión y los músculos se suelen acortar, lo cual puede ser diagnosticado como una cervicalgia aguda que puede transformarse en crónica.

Explica que el ritmo vertiginoso de vida y las situaciones no gratas que enfrenta cada individuo dejan muy poco tiempo para sentir el cuerpo, pues los hombres y mujeres centran su vida en las actividades cotidianas y resolver problemas, pero no piensan en sí mismos.

Aunque admitió que el estrés bien controlado impulsa a superar nuestras metas; sin embargo cuando se vuelve crónico y se convierte en una contracción perenne de esos músculos de la zona del cuello puede derivar en alteraciones articulares y neurológicas, que pueden dar lugar a la aparición de mareos, sudoración, movilidad limitada de la zona, hormigueo en los brazos, entre otros.

Asimismo, el médico internista relacionó la cervicalgia producto del estrés con los siguientes factores: desgaste físico y emocional, exceso de consumo de alimentos con cafeína, alto consumo de alcohol, tensión ocular y sobrecargas musculares.

En lo que se refiere al tratamiento que se debe aplicar, el médico señaló que el éxito de éste depende de la manera que controlemos el estrés y, además, hay que alternar la fisioterapia con la meditación, ejercicios físicos y respiratorios, cambio de hábitos y en los casos extremos solicitar ayuda psicológica.

Diagnóstico y tratamiento

Para el diagnóstico del dolor cervical, el traumatólogo José Pérez recomienda, en primer término, la realización de una historia clínica que contemple aspectos como la postura, movilidad cervical y las áreas donde se presenta el dolor del paciente.

El especialista refiere como segundo paso la realización de radiografías simples que permiten determinar las causas del dolor cervical, y en caso de requerir una valoración más detallada se solicitan una tomografía axial computarizada (TAC), resonancia magnética o un electromiograma, que es el estudio de la conducción nerviosa mediante varias agujas muy finas, que captan los potenciales nerviosos y los transmiten a una pantalla.

En cuanto al tratamiento de la cervicalgia, Pérez explica que la terapia manual con un fisioterapeuta, analgésicos, relajantes musculares y vitaminas del complejo B es lo más usual cuando la dolencia que presenta la persona no es grave.

El traumatólogo advirtió que una cervicalgia mal tratada va contracturando cada vez más la espalda y aumenta la presión intervertebral, lo cual hace que los discos se vayan comprimiendo por lo que se acelera la artrosis de toda la columna.

Ante la presencia de una cervicalgia los especialistas recomiendan utilizar una almohada y colchón adecuados, no mantenerse en una misma postura por largo rato, realizar estiramientos a diario y efectuar ejercicios físicos con regularidad.

Datos de interés

La cervicalgia crónica está presente cerca del 10% de la población adulta.
60% de la población sufre de cervicalgia en algún momento de su vida.
La mayor incidencia de dolor cervical se presenta entre los 13 y 90 años.
El dolor cervical es menos frecuente que el dolor lumbar.
Hombres y mujeres padecen por igual de dolor de cuello.
El uso desmedido de los teléfonos móviles y tabletas es una nueva causa de cervicalgia.
A nivel laboral esta dolencia constituye una de las causas más frecuentes de incapacidad laboral transitoria.
El dolor cervical asociado al estrés suele ser más intenso al final del día.
El dolor puede irradiarse hacia abajo, hacia los hombros o entre las escápulas (omóplatos).